Uzbekistán, el lugar de los uzbekos. Miles de años, muchas capas superpuestas de religiones, culturas, imperios… Apenas conocía este país y esta zona del mundo y me llevé grandes sorpresas, cuento algunas de ellas para alimentar tu curiosidad y mantener mi recuerdo, pero ni recogen todas las cosas que disfrutamos allá, ni mucho menos la inmensa riqueza cultural de este país.
La Ruta de la seda… y de los turistas

Comenzó más o menos cinco siglos antes de Cristo. En realidad eran varias rutas y muchos más productos y también ideas, religiones y enfermedades (como la peste). La lengua franca de este camino era el sogdiano, el imperio arrasado por Gengis Khan. Ahora la lengua franca son las APPs de traducción, imprescindibles para comunicarse con los guiris.
Otra mercancía de esta ruta era la piedra turquesa, extraída en Irán y Afganistán, pero comprada por occidente en Turquía, al final de la ruta. De ahí el nombre, una ignorancia más respecto a Asia. El color turquesa cubre muchas de las cúpulas, como esta interpretación rápida de Bukharat:

El espíritu mercantil permanece. Hay muchas tiendas, en las calles, mausoleos, madrasas y hasta en mezquitas. Al principio, tanta tienda sorprende y cansa, luego lo integras y al final te rindes ante los precios y la variedad y acabas comprando.

Este lugar tan maravilloso y seguro no podía quedar ignorado. Muchos visitantes de todo el mundo llenan sus calles, en particular un montón de italianos. ¿Será por la influencia de Marco Polo?

Las capas culturales se superponen y todas dejan algún rastro: aqueménidas, griegas, persas, corasmias, sogdianas, mongolas, árabes, turcas, chinas, rusas y ahora norteamericanas … Un ejemplo es el «Arco de la bondad y las nobles aspiraciones», en Tashkent, con sus grullas y cigüeñas plateadas. Es una horterada tremenda, pero también una muestra de la influencia cultural china.

Castillos de arena en el desierto
¿Qué sentido tiene hacer un castillo de arena en un desierto? Pues si tus enemigos vienen de ese lado y tiran flechas, un buen muro de adobe es capaz de frenarlos durante siglos. Esta región es Corasmia, protegida por una línea de cientos de fortalezas de los nómadas del Norte entre el S. IV a.c. al VIII d. c..
A pesar de la erosión y el abandono, es una visita muy evocadora y alejada de las masas de turistas. Esta es Ayaz Kala:

Todo lo que nunca nos contaron sobre el Islam…
Uzbekistán es un país musulmán , pese a que los soviéticos prohibieron el culto durante décadas, aunque reconstruyeron sus monumentos. Ahora el Islam es un referente cultural, pero con una práctica religiosa superficial.

Panel de la entrada de la madrasa (escuela religiosa y de otros saberes) Al-Ghabeek en Bukhara «La búsqueda del conocimiento es una obligación para todos los musulmanes y musulmanas». Escrita en la caligrafía árabe Thuluh.
Me sorprendió la mención expresa a las mujeres en el S. XIV y la apelación al Conocimiento. Pero no era postureo, el siglo de oro del Islam ( alrededor del año 1000) tuvo buena parte de su desarrollo en este lugar: el sabio Avicena, el matemático Muhammad ibn Musa al-Juarismi, el Astrónomo y geógrafo Al Farghani y muchos más. La tradición científica siguió durante siglos, como muestra que el nieto de Tamerlán , Ulug Beg, fue un rey – astrónomo, (imprescindible visitar los restos de su observatorio). Eso sí, su hijo le decapitó para quitarle el trono… ¿somos mongoles o qué somos?
Cientos de madrasas, decenas de miles de estudiantes
Uzbekistán sigue siendo uno de los principales centros de estudios del mundo islámico, un público de más de 2.000 millones de personas. Esta relevancia es muy coherente con una tradición que arranca en el S. VII, interrumpida sólo en la época soviética.
Además de la cantidad, me sorprendió la belleza, las proporciones matemáticas, las escrituras decorativas de las fachadas de colores de ladrillos vidriados, en un estilo que se mantuvo estable cuatro siglos.

La grandeza y la crueldad de Tamerlán

Este emperador conquistó más de ocho millones de kilómetros cuadrados, matando a millones de enemigos y sus familias, entre otros, los habitantes de los castillos mencionados.
Además de arrasar vidas, fomentó las ciencias, las artes y la arquitectura monumental, creando un estilo timúrida de fachadas hipnotizantes . La grandeza de estos edificios quería mostrar el poder del imperio y acogotar a los embajadores, como a Ruy González de Clavijo enviado por Enrique III de Castilla en 1403. En realidad, fueron construidos por los prisioneros de guerra traídos desde Persia (Irán). Otra visitante ilustre vino desde Al Andalus, Ibn Battuta, un personaje extraordinario, un viajero incansable.
Timur y su esplendor imperial es un referente mítico para este país, tanto que sus presidentes post-soviéticos y su población, aún imitan ese autoritarismo consentido (y más les vale consentirlo…). Aquí abajo vemos a soldados desfilando delante de una de sus imponentes estatuas en Shabrisaz, con los restos de su palacio.

El mausoleo de Tamerlán en Samarcanda, imprescindible:

La tumba del profeta Daniel.. ¿aquí?
Sí, ese que echaron a los leones y que tantos capiteles románicos cuentan su milagro. Daniel nació en Palestina, pero los persas le obligaron a un Erasmus indefinido en Babilonia, donde se ganó fama de santo y sabio. Siglos después, Tamerlán trajo parte de sus reliquias desde Irán, para que le protegieran (lo mismo que hacían los reyes en España). No le sirvió de mucho ( como tampoco a nuestros reyes).
Lo fascinante de este lugar es que es compartido por musulmanes, cristianos y judíos. El mundo necesita más danieles.

Cada capa de religión no borraba del todo a la anterior. El zoroastrismo era la religión dominante en la zona desde más de mil años antes de Cristo. Esta religión influyó en el Judaísmo y a su vez al Cristianismo y al Islam: mitos, ritos funerarios, fechas de celebración, imágenes…
Pueblos fuera de lugar

Paseando por la parte residencial de Bukhara «descubrimos» (los españoles somos muy de descubrir cosas que ya existen) ¡una sinagoga!. En Uzbekistán hubo una colonia muy grande de judíos. La explicación mítica es que tribus judaicas expulsadas por los persas se quedaron por aquí. Lo más probable es que emigraran desde el antiguo Israel hacia lugares donde el comercio florecía, convirtiendo a algunos locales. La intolerancia de algunos gobernantes en el pasado y la reciente atracción del Estado sionista , casi ha acabado con esta presencia milenaria.
Otra gente fuera de lugar fueron unas familias menonitas que huyeron desde Alemania a muchos países para mantener su precepto pacifista. Tienen un museo propio en Khiva.
También quedan algunas comunidades cristianas y budistas. Y seguro que mantienen creencias animistas y chamánicas como Gengis Khan.
Bichos inesperados
Esta parte es un guiño a mis amigos y amigas pajareros.
Este es un buitre blanco del Himalaya, pues Uzbekistán empieza donde termina esa cordillera. Este animal estaba a 500 km de esas montañas, pero eso no es nada para un buitre.


Este pájaro es un Miná (Acridotheres tristis), viene de India. Montan un escándalo terrible al atardecer
El mejor pan del mundo y una excelente gastronomía
Eso dicen… puede ser, pues hay mucha variedad y está muy rico. Por cierto, se dice «Non».

La gastronomía mezcla influencias turcas, indias, rusas, chinas, mongolas… e italianas! (¿serían sugerencias de Marco Polo ?).

El plato nacional es el «Plov», arroz con verduras y carne. Excelente, pero busca lugares alejados del turismo para comer el auténtico.
Tampoco dejes de probar la Mustava, sopa tradicional y las «samsas».

Todo sabe mejor en la tarima tradicional elevada, «tapchan».
Honestidad y amabilidad
Otra sorpresa agradable. Los uzbekos eran considerados los más amables de la Unión Soviética. Su honestidad y civismo han sido instruidos durante siglos. Un día pagamos diez veces más porque nos liamos con la cantidad de ceros de los billetes (1 €=13.000 sums) y vinieron a buscarnos para devolver el sobrante. Eso sí, en los bazares de guiris se regatea…


La huella soviética sigue presente en sus luces y sombras: el autoritarismo político, la disciplina de la gente, el desarrollismo urbano, industrial y agrícola a veces desastroso, el idioma ruso como lengua franca…
Xayr va rahmat! (¡adiós y gracias!)