Montañas no tan vacias

Recuerdos de un viaje por una parte de la «Laponia Española», el 13% de la Península Ibérica, con la misma densidad de Laponia: menos de 8 habitantes/Km2.

Esto para los técnicos: aquí tienes la descripción de la ruta que hicimos David (mi hijo) y yo, en Komoot. Verás el track, el desnivel total y los kilómetros recorridos. Seguimos una espectacular ruta llamada Montañas Vacías, con una web genial con muchísima información. Pero esas montañas no están realmente vacías…

Montañas con poca gente, pero buena

Será por la simpatía que despiertan los ciclistas, por las ganas de conversar con alguien diferente, por ser clientes, por lo que sea, la gente es muy amable.

También nos encontramos con ciclistas exóticos, -¡nos contaron de unos tipos de Alaska!-, un club de 150 espeleólogos, una encuestadora de Tragsa, abuelillos/as encantadores… Pararse a charlar es ganar tiempo.

Montañas con Patrimonio

Pese a lo vacías que están ahora, aquí ha vivido mucha gente, cada una dejando sus rastros: castros celtíberos, minas romanas, castillos feudales y pastores trashumantes con sus pegas. Nos lo tomamos como un recorrido cultural, pasiajístico y hasta gastronómico, no como una pista deportiva al aire libre.

Acueducto de Zaorejas, un arc precioso en mitad de la nada. Algunos dicen que es romano, pero no está claro…

Plaza de toros de Chequilla, entre moles de piedra de rodeno, precioso y curiosísimo.

Decenas de carteles de diferentes proyectos europeos ayudan a apreciar la riqueza del lugar.

Zaorejas, observa el pegotazo en el tejado…

Montañas con muchos bosques

Sabinas, árboles de ribera, pinos silvestres, robles, majuelos, bojs, cientos de flores y plantas… una riqueza botánica que, además, da sombra a los caminos.


Montañas equipadillas

En algunas partes de la ruta encuentras postes de herramientas. Un servicio inesperado y autigestionado.Pero vamos… lleva tu herramienta por si acaso.

Montañas con mucha agua

Sólo el último día pasamos por el nacimiento de cuatro ríos: Cuervo, Tajo, Júcar y Cabriel. También nace el Turia en la zona, todo en una área de 5 Km cuadrados.

Da para bañarse, sobre todo en el Tajo y varias lagunas.

Montañas con animales

Corzos, ciervos, cabras montesas, águilas, carpinteros, cuervos, carboneros, abubillas, lagartos, lagartijas…

Montañas con fuentes

Un gustazo, ¡hay muchas!. Puedes ir cargando con relativa poca agua; eso sí, fuimos al final de la primavera… cuidado si vas al final del verano.

Montañas de piedras

A poco que aprecies la geología, esa asignatura antipática en el cole y preciosa en el campo, disfrutarás identificando la diferencia entre caliza, toba, rodeno, etc.

Montañas con refugios

Hay un montón y la mayoría en buen estado; alguno incluso rozando nivel de casa rural. Se construyeron para los trabajadores forestales, cuando las repoblaciones masivas de los años 50-70 del siglo pasado y también para campamentos del Frente de Juventudes . Ahora se están recuperando y mejorando para el turismo.

Refugio de la Ermita de San Lorenzo. Valoración *****. Sin duda, el mejor de la esta ruta.

Montañas con aventurillas

No ver a nadie en días, estar casi siempre sin cobertura, dormir en vivac, orientarse en una maraña de caminos, hacer reparaciones de emergencia, calcular la logística sin pasarse de peso, mojarse, helarse de frío en la madrugada, pasar calor, bañarse en ríos, beber de cualquier fuente, comer galletas revenidas y con olor a chorizo, llegar de noche a un refugio, atascarse en el barro, bajar a tope y subir esquivando piedras, toparse con un corzo enorme, bajar a una sima, subir a una torreta de incendios… muchas ocasiones para esos alicientes que te hacen sentirte un explorador… a tres horas de Madrid.

Momento colada

Hacer vivac es parte de la aventura.

¡Atascados en el barro! Fue solo un pequeño tramo, pero terrible.

Afortunadamente no pasó nada, ni un pinchazo, ni un rasguño. Pero vamos, vete equipado, por si acaso…

Montañas con paisajes

El paisaje cambia continuamente, páramos, bosques, fondos de valle, pueblos… Subir tiene la compensación de ganar perspectiva sobre un mar de bosques.

Montañas sin voltios

Hacer esta ruta con peso y más de 60 años es para gente muy, muy en forma. La alternativa es la bici eléctrica, como es mi caso. Pero tienes que cargar en cuanto puedas, no tienes muchas oportunidades. Una excusa excelente para salir de la dieta de latas y embutido y apretarte una cerveza. En todos los lugares, menos uno, me dejaron cargar con amabilidad e inteligencia comercial. No olvides dejar buenas propinas, para que reciban bien al próximo e-ciclista.

Montañas con otras personas

Viajar con otra persona siempre es un reto de convivencia, muchas decisiones que tomar y momentos de cansancio. Si tienes la suerte de tener compañía para hacer esta ruta, eres una persona afortunada; pero si esa compañía es tu hijo, lo tienes todo.

Epílogo

Esto no acaba aquí, ahora toca escribir los recuerdos, contarlo a los amiguetes, compas de bici y familia. También limpiar y engrasar la bici, lavar todo… ¡y pensar en la siguiente!

Tres Cantos-La Granja- Tres Cantos por caminos. ¡Al límite!… y más allá.

Relato breve de una ruta en bici desde Tres Cantos a La Granja

Una aventurilla cercana. Un viaje en bici de cuatro días por caminos de todo tipo, noches de vivac, bosques, ríos y montañas. Lo mejor, el privilegio de hacerlo una parte con mi hijo David y otra parte disfrutando la soledad.

Esta es la ruta, aproximada. Algunas partes son poco ciclables, sobre todo cuesta arriba y con alforjas. Mejor no intentes subir el Puerto del Reventón, que por algo se llama así…

https://www.google.com/maps/d/edit?mid=1KS-jlvtEF_RLlX8jmSuzYamk-Kikqww&usp=sharing

VIAJE DE IDA

Empezando, hacia Colmenar. Nuestra ruta sigue en buena medida el Camino de Santiago

Bajada al camino que sigue la vía de tren a partir de Colmenar. Está en mal estado por la ampliación hasta Soto. Ejemplo de que muchas veces hay que echar pie a tierra, la bici eléctrica no es una moto de trial, aunque me cueste asumirlo a veces.

Cruzando la M 607 a la altura de Colmenar Viejo. El sol se pone por un destino de paso, el puerto de la Fuenfría.

Camino bordeando el embalse de Manzanares

Subida hacia Navacerrada, paralelos a la carretera. Al fondo, la Maliciosa

Paradas imprescindibles para reponer voltios y músculos.

Primera madrugada. Vivac cerca de Manzanares. Agradecemos a las orquestas y DJs locales la musiquilla de fondo.

La maraña de caminos exige orientación constante. Vale la pena una preparación previa, que ahorra tiempo en la ruta.

El camino se angosta, se cubre de piedras, de arena, se encierra entre vegetación, cambia continuamente.

Bajada desde Fuenfría, pinares de Revenga, La Acebeda, Casa Eraso… lugares conocidos de sobra, pero en bici tienen otro sabor.

VIAJE DE VUELTA

Me animé a experimentar la subida por el Puerto del Reventón, alguien en Wikiloc decía que la había hecho, pero no miré mucho los detalles, error…

Fuente y chozo del Infante. Se puede dormir y hay una fuente que mana todo el año .

Hasta aquí, el camino estaba estupendo.

Una señal del cielo parecía que iluminaba el camino. O un bonito atardecer simplemente.

El camino se va complicando a medida que se sube. Casi todo el final hay que hacerlo andando.

Anochece sobre Segovia, una suerte vivir esta experiencia.

Vivac a punto de llegar al Puerto, una buena decisión, ante la perspectiva -cumplida- de lluvias.

La bajada desde el Reventón por el lado Madrileño es mucho mejor, con pista casi todo el rato.

Pasado Rascafría empieza la subida Morcuera, en un bosque continuo de robles y luego pinos y una buena pista. A la derecha, perspectiva poco usual de Peñalara y Claveles.

Parada para baño y descanso.

El resto es conocido: Bajada desde Morcuera por el camino de la Nieve (otro error, está fatal y ni se debería ir en bici), … todo parecía fácil y me vine un poco arriba. Se me ocurrió ir por el camino desde Soto a Tres Cantos por el Cerro de San Pedro. ¡Error!, y eso que ya conocía (pero no recordaba) lo mal que está ese camino y lo duro que es.

Llegada a Tres Cantos, sin batería, sin fuerzas. Una matada, pero una experiencia muy bonita.

RUTA CICLISTA POR PALENCIA

Relato de una aventurilla ciclista con mi amigo Jesús Peña, del 6 al 10 de junio de 2024. Dedicado al otro amigo que no pudo venir, Juan Jesús. Y a Javi y Mariajo, los anfitriones de San Martín.

Planificando con Apps…

Usamos Kommot para la planificación general. Pero a veces nos metió por caminos imposibles en la montaña o evitaba carreteras que hubieran acortado bastante. Si le pones bici de montaña te hace estas cosas, supongo que si seleccionas gravel o carretera te lleva por sitios más fáciles. GMaps es más conservadora en caminos normales, en general. Lo más fiable es buscar una ruta en wikiloc que alguien haya hecho de verdad y ver sus comentarios. Esta opción es muy trabajosa, pero puede aplicarse en tramos dudosos, como pasos por picachus.

Ruta de ida: Palencia San Martín de Hoyos

El principio de la ruta sigue el Canal de Castilla, la mayor obra de ingeniería del S. XVIII en España. Se construyó para ahorrar tiempo y costes de transporte del trigo y lana de Castilla hacia Europa por el puerto de Santander. Los presos hacían trabajos forzados, aun quedan cárceles a lo largo de la ruta.

Aunque no tuvo muchos años de servicio por los retrasos y la llegada del ferrocarril, aun hoy en día sirve para irrigación de la Tierra de Campos y la generación de electricidad y, desde luego para atraer turistas.

El paisaje del canal es de chopos, sauces, olmos y carrizales. A los lados, todas los cultivos que Jesús distingue bien: trigo, cebada, centeno…. El canal y las orillas estaban blancas del «algodón» que envuelve las semillas Muy bonito pero se hace algo monótono. El firme es de arena y piedras, a veces demasiadas piedras. Al poder circular por las dos orillas puedes elegir la más sombreada y la de mejor firme.

Hay dos centros de interpretación: en Alar del Rey y en Herrera de Pisuerga. Al final son carteles y alguna maqueta, pero merecen la pena.

El agua cayendo por las compuertas y canales hipnotiza por su cantidad y su estruendo.

Llevad bastante agua, sobre todo si hace calor. No hay fuentes en el camino, salvo que te desvíes a los pueblos.

Puente-acueducto ¿cómo te quedas?

Al llegar a la montaña, comienzan los encinares y robledales y también las cuestas. Aquí las «chispas» comienzan a amortizarse… También la navegación es más complicada y hay que mirar frecuentemente el móvil.

Entre Villela y Mave, el Kommot nos metió por el monte en caminos llenos de baches y cuestazas, una paliza. Y de Mave a Aguilar nos intentó meter por el Cañón de la Horadada eso ya fue imposible. El camino natural atraviesa una central eléctrica abandonada, pero con verja y perro. Eso sí, precioso el lugar. Al final tuvimos que ir un tramo por la carretera. La recompensa fue visitar la iglesia rupestre de Olleros y Santa María de Mave.

De Aguilar y ya con el tiempo en contra y la tormenta acechando, subimos a Menaza, nombre adecuado para la A-Menaza cumplida y nos pilló la tormentaza. Dentro de lo que cabe, tuvimos suerte de encontrar un techo e incluso un lugar para recargar la batería que estaba ya en rojo. Como teníamos prisa, seguimos en cuanto parecía que escampaba. Error, nos volvió a pillar y llegamos empapados y fríos a Mataporquera. Ya estaba atardeciendo, aun nos quedaban unos 40 min y Javi nos ofreció recogernos. No pudimos negarnos.

En Mataporquera, que debería ser mataciclistas, empapados y cansados.

Una cena caliente, amigos, ropa secam ducha y camita. Un auténtico oasis de descanso durante dos días.

Ruta de vuelta: San Martín de Hoyos a Aguilar de Campoo

Escarmentados de la epopeya de la ida y para estar más tiempo con los amigos en San Martin, cambiamos el plan inicial que era llegar a Burgos. Cambiamos los billetes, muy barato, unos 24 + 6 € del cambio.

Salimos de San Martín sobre las 17h, hasta el collado de Somahoz, pasando por Brañosera, el primer Ayuntamiento de España!. De aquí a Barruelo de Santullán fuimos por el Sendero de la Pedrosa, un bosque de robles, hayas y avellanos espectacular. Un poco extremo en alguna parte, pero posible.

Vimos varias iglesias románicas al paso, resaltamos la de Revilla de Santullán, San Conelio y San Cipriano. Parece que tallaron la portada ayer. La pena es que estaba cerrada. Para la próxima…

Los últimos kilómetros van por carril bici y cuesta abajo. No nos vino mal ese descanso y esa velocidad porque de nuevo nos habíamos complicado bastante. Llegamos a Aguilar de Campoo con el tiempo justillo para buscar «alojamiento» y cenar. A la mañana siguiente, visita en bici por Aguilar, bonita e interesante.

No sólo de bici vive el cicloturista

Esta ruta tiene muchos atractivos: esclusas y edificaciones del Canal, el dolmen de Osorno, iglesias románicas para aburrir, casas llenas de flores, un par de centros de interpretación, herrera y en especial Aguilar de Campoo, ríos para bañarse, lugares perfectos de siesta…. No cuentes solo el tiempo de la bici.

Revilla de Santullán, las arquivoltas parecen hechas con impresión 3D hace dos días.

Otros tesoritos de la ruta. Casas floridas

La organización siempre pone las típicas ovejitas para dar el toque rural

Iglesia rupestre de Olleros. Imprescindible

Aquí el Peña, inventando la cerveza con tapa de San Martín de Frómista

Un candadito viene bien para visitar las iglesias con tranquilidad

Vivacs

Es el punto de aventura extra, que también da mucha flexibilidad y añade bastante logística. Primero buscas el lugar, luego vas a cenar (y cargar baterías) y, antes de que sea de noche, vuelves para montar todo, por lo que no puede estar muy lejos. Por esa zona tampoco hay muchos sitos para cenar, asi que debes programar un poco esta parte o cenarás unas barritas. Siempre es más agradable viendo las estrellas, pero si tienes la seguridad de que no va a llover…

El primer vivac fue en Osorno, donde hay muchas opciones en parques urbanos. Pero nos despertó una ligera lluvia a las 5 a.m. (cocido perdido dije: ¡vamos al coche!) . Cuatro gotas, suficientes para tener que movernos. Afortunadamente al lado había una especie de cobertizos donde el polideportivo y dormimos bastante bien.

El segundo vivac fue tras el Monasterio de Santa María la Real, en Aguilar de Campoo. Nos pusimos en un soportal, pegado a la Posada y el Instituto. Un sitio estupendo, pero pasó el dueño del hotel para pedirnos amablemente (y amenazarnos veladamente) que nos fuésemos a otra parte del patio exterior. En realidad, el sitio era mejor porque estaba más resguardado del viento y se vieron las estrellas. Pero a la mañana siguiente, nos miraban alucinados los alumnos y la directora también nos recordó que eso era un Instituto y «que si íbamos a quedarnos mucho…»

Personajes del camino

Son personas puestas por la organización para animar el camino y humanizar tanta bici y variar al compañero. En la soledad de los pueblos, están encantados de conversar , hay que disfrutar con esos momentos y tenerlos en cuenta para la planificación. Destacamos algunos:

El responsable de la oficina de turismo de Herrera de Pisuerga. Un tipo concienzudo y entusiasta que te cuenta hasta donde está cada cajero, mientras lamenta la decaída de su ciudad y la ocurrencia del alcalde que tiró el castillo romano para hacer una plaza de toros que solo se llenó con Marta Sánchez. El viejo ciclista que nos quería retar a subir a no se cuál picachu. La esforzada guía del museíto de Osorno, donde lo mejor son los cuadros y los dibujos. La dulce camarera del restaurante de Osorno, que nos recomendaba sus platos preferidos. La mujer del bar de malotes que se equivocó dos veces seguidas con el cambio, algo sospechoso. La guía de la espectacular iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga, una señora tan puesta en geología como en arquitectura y celebraciones parroquiales. El experimentado ciclista rockero, viajando sin límite de tiempo ni de peso, que perdió su sábana y volvimos para dársela. El pastor marroquí, con el corderito en brazos que nos avisaba de la lluvia que llegaba. El dueño de la nave de Menaza, donde cargamos la batería durante la tormenta y que no entendía muy bien qué hacíamos por allí….

Viajar en tren con la bici

El tren da unas posibilidades enormes para moverse por la Península, pero hay que aprender. Era mi primer viaje con bici eléctrica y también con tanta combinación de trenes. Aquí damos unos consejos útiles:

  • Es posible: lo más importante. Cogimos cercanías, regionales, media distancia y largo recorrido.
  • En cercanías, sin problemas. En media distancia y regionales, pueden ir sin embalar, pero tienes que pagar la miseria de 3 €. Ojo, hay límite de 3 bicis en cada tren (teórico, si hay espacio no dicen nada). Si no tienes billete del tren pueden pedirte emablarla.
  • Largo recorrido (trenes modernos y rápidos): Hay que quitarle la rueda delantera, los pedales (si fuera necesario) y meterlo en una bolsa, lo haces tú mismo en el andén. Se dejan en un espacio determinado del vagón donde está la máquina de comidas. Caben unas 3 bicis. NO hay que pagar nada.
  • Fíjate bien de qué estación sale (y llega) de Madrid. Si sale de P. Pío y vives en el Norte, mejor cogerlo en Villalba, yendo en cercanías.

Pese a la comodidad del tren, estos fueron los momentos más estresantes del viaje: en Paco de Lucía no correspondía la información de los carteles con el tren y ni siquiera la gente que estaba sabía bien dónde iba!. Así que perdimos un tren de cercanías a Villalba y casi perdemos el de Palencia.

A la vuelta, nos cambiaron de tren y tuvimos ¡5 minutos para embalar las bicis!

RUTA CICLISTA POR CARPETANIA

Viajar, es viajar solo (R. Kapucinski)

Descubriendo la Carpetania, el Norte de la Comunidad de Madrid. Por algunos de los lugares nunca había ni oído hablar, por otros he pasado decenas de veces en coche o incluso he visitado puntualmente, pero sin un tiempo y una velocidad lenta, suficiente para hacerme una idea de la maravilla que tenemos.

Este es un viaje en bicicleta, durmiendo en vivac. Sin un rumbo fijo, decidiendo en cada momento qué me apetecía hacer. En el momento perfecto de temperatura para poder dormir al raso y no sudar (demasiado) en la bici. Sin lluvia (casi….), pero el campo aún verde….

Usé una bicicleta de montaña eléctrica, lo confieso. Pero la batería permite tres cosas esenciales: no sufrir, poder arriesgarte con caminos empinados y obligarte a parar en restaurantes y bares para recargar baterías y planificar la ruta…

Hice el recorrido solo, excepto la primera mañana con mi hijo David. Me hubiera gustado que viniera todo el recorrido, pero tenía compromisos y trabajo, una pena. Sin embargo, la experiencia de viajar solo me encanta. Te hace espabilar, da tiempo a reflexionar, se aprende más y es más fácil relacionarse con la gente y no discutes con nadie. Hacer lo que te dé la real gana, como decía mi abuelo Horacio (amigos y amigas, familia… también me gusta mucho ir con vosotr@s., a veces, ¡eh!)

Saliendo de casa, limpitos, descansados…¡Comienza la aventura!

El Pico de San Pedro, lo rodeamos por el Oeste. El camino -Tres Cantos- Montejo de la Sierra-está bastante desecho y no permite bajadas rápidas. Aun queda alguna subidita fuerte hasta Soto del Real.

David arreglando desagüe para coger agua y refrescarnos. Mucho calor en ese momento.

Paradita en Miraflores, lavado y refresco en el río.

Desde Miraflores a Bustarviejo. La Cañada real se mete por una pendiente fuerte (o me perdí) y hay que hacer algún kilómetro de carretera para coger esta desviación.

Bustarviejo, pueblo «alternativo», de neo-rurales

UNa pinta de trigo de la cerveza artesana «Bailandera», que hacen en el pueblo. Una copa merecida y una excusa para recarga.

Primera noche, en la Cañada Real Segoviana, saliendo de Bustarviejo. Madrid queda muy lejos.

Antigua cárcel de presos políticos de Lozoyuela, condenados a trabajos forzados para construir el ferrocarril del Norte.

Desde Bustarviejo, salgo por la Cañada Real Segoviana, paso el puerto del Medio Celemín hasta Garganta de los Montes. Me sorprende de nuevo lo bonito y verde que está el camino. Dejé reservado en la ermita de Nuestra Señora de los Prados, para la próxima.

Puente de Matafrailes, sobre el arroyo de Canencia. Segundo bañazo.

Puente del Congosto, sobre el Lozoya

Caminos públicos cerrados. Algo bastante habitual y que dificulta la navegación.

Llegada por el Camino Natural al embalse de Lozoya, con el pueblo al fondo. En primer término, el camino que lo bordea.

Al Noreste de Lozoya, encuentras la Dehesa Umbría, antes de Navarredonda, otro descubrimiento. Miradores sobre el valle, bosque denso de robles, encinas y enhebros.

Ruta de los miradores. Navarredonda, a la izquierda.

Bajada desde Dehesa Umbría por el camino a pie, atravesando el robledal joven. La bici se portó, pero hace falta un poco de manejo.

Consecuencias de la tormentaza en plena noche. Durmiendo bajo la lluvia, toda una experiencia. Para la próxima, buscaría un techo cercano. Conviene planificar con tiempo las noches de vivac y mirar bien las predicciones.

Ratoncillo atrapado en un pilón, no esperaría su rescate. Durante el camino encontré muchos animales: corzos, serpientes de agua, lagartos, buitres, aguilillas, milanos, oropéndolas, abubillas… una alegría ver cómo se mantiene una naturaleza a pocos kilómetros de la gran ciudad.

Desayuno en «La Ventana del Valle» en El Cuadrón, único bar abierto por la zona los lunes. Un oasis de camareras encantadoras y tortilla excelente. Enchufes por todos lados… ¡perfecto!. Para otra vez, a tener en cuenta domingos noche y lunes cerrado.

Camino de Siete Iglesias a Las Navas de Buitrago. Una improvisación un poquito extrema, pero que salió bien. El que colgó el track de wikiloc debió ser Indurain.

Buitres en el Cerro Cuadrón, camino de Lozoyuela. Ya acostumbrados a los guiris, ni se inmutan.

Aquí una taba de gigantes.

Una de tantas siestas, imprescindibles para dejar pasar el calor y reponer fuerzas.

Restos de un ciclista perdido, casi le acompaño. Al fondo, la Sierra de La Cabrera.

Último amanecer, en los restos de la Iglesia visigoda de Valcamino. Ese techo tan feo me libró de la segunda tormenta…

Este camino era la vía principal desde Complutum a Somosierra. Cuesta imaginarlo tan despoblado ahora. Intenté seguirlo, pero está demasiado cerrado.

Lo que queda del Atazar. El camino de Genaro lo bordea horizontalmente hasta El Berrueco. En medio, bañito…

Camino de Santiago a su paso por Redueña. Una ruta fácil y preciosa hasta Venturada, casi horizontal en ese tramo.

El paisaje hacia el Sur por encima de Redueña, el Jarama al fondo

Una de las pocas casas del Canal aún habitadas. Una señora muy amable puede darte agua, a cambio de alabar sus flores.

Camino del Canal, atravesando la Dehesa de Moncalvillo en San Agustín de Guadalix . Otro camino fácil, precioso, cerano y… desconocido.. Al fondo, ya se ve Madrid, llego a tiempo, todo genial, pero termina la aventura, snif.

Y los «tracks»…

Bueno, los pongo porque seguro que alguna gente los quiere, pero no son muy fiables porque, lo primero es que no soy un experto en estas cosas. Además, a veces, desconectaba para ahorrar batería y otras intentaba caminos que eran «fondos de saco» (como dice Luis) y tenía que volver.

Ninguna aplicación es perfecta. Kmoot te mete por sitios imposibles, pero es buena para planificar. Wikiloc te garantiza que la ruta se ha hecho, pero a veces por un «mazas» al que no puedes imitar, además tiene que haber pasado alguien por donde quieres exactamente y escoger varias rutas de cientos publicadas. El GMaps es muy fácil, pero le falta mucha información de caminos disponibles. La solución profesional es planificar muy bien el viaje con rutas de Wikiloc, reproducirla a trozos en Komoot y usarla como guía. Un plano general en papel ayuda mucho en un viaje tan largo.

Esta es la ruta, más o menos. Falta la primera parte de Tres Cantos a Miraflores… El trozo recto por el Atazar es porque tuve que desconectar por falta de batería, pero sigue el embalse, sin pérdida.

https://es.wikiloc.com/rutas-bikepacking/tres-cantos-carpetania-138497583