La Nostalgia como objetivo del viaje.
«Vivimos como si nunca fuéramos a morir, y morimos como si no hubiéramos vivido». Marcel Proust
El objetivo de este viaje era recordar lugares donde fui feliz cuando era más joven, reencontrarme con amigos perdidos, saber de sus vidas actuales y recuperar esa amistad.
Hablé con gente por los pueblos y casi siempre aparecía de algún modo su nostalgia: cuando eran jóvenes, vivía más gente en la zona o cuando también habían conocido alguno de mis destinos.
Congelamos esos recuerdos, pero la vida sigue. Al revisitar los lugares decenas de años después, casi me sorprendí de lo que han cambiado las cosas y la gente, pero yo también he cambiado, claro. En todo caso, es una interesante experiencia visitar el pasado.
Viajar en moto y solo
Viajar así es otra cosa: sensación de aventura, vista panorámica, sentir la temperatura y hasta los olores, disfrutar de las curvas … a cambio, reconozco que es cansado y estos días fueron muy calurosos.
Otra parte nostálgica fue viajar con la moto que me legó mi hermano Iñaki. Una «motaza» (Yamaha Drag Star) que me queda grande, pero que me une de algún modo a él. También recuerdo algún otro viaje similar con otras motos y a mi vieja Sanglas 350.
La moto deja bonitas fotos y sorpresa en pequeños pueblos:

Viajar haciendo fotos
Otro placer de viajar sin prisa y solo, es poder pararte a hacer las fotos que quieras.
Por ejemplo, este momentazo de un mastín defendiendo (ya tarde) el ternero de unos buitres. Otras imágenes no las pillé a tiempo, como unos corzos cruzando delante de mí.

Y otras imágenes curiosas, de alguien esperando la tragedia:

Viajar escribiendo y dibujando

No hacer un diario de los viajes es perder buena parte de su riqueza. Se viven tantas sensaciones y aprendizajes que no es posible recordar todo.
Además, hacer dibujos en lugares especiales te remacha la imagen, el momento, hasta hacerlo inolvidable.
Eso sí, para esto viene bien viajar solo .
Viajar entre Naturaleza
Recordaré el tópico del entorno privilegiado de nuestro país y eso que la tremenda sequía reducía esa maravilla. Las tres noches hice vivac, disfrutando de un techo de estrellas, atardeceres y amaneceres en silencio y soledad.


La España vaciada
Una tristeza bien conocida, aunque ya era una zona bastante despoblada hace cuarenta años, se ha agudizado el problema. Menos mal que los «nuevos vecinos» (migrantes) han atenuado esta salida masiva.

El problema práctico inmediato para el viajero es cargar el móvil y comer. Me tocó no cenar ni desayunar varias veces. Menos mal que el otoño adelantado permitió recolectar uvas, peras, higos y almendras. Conviene llevar siempre unos frutos secos y algún bollito…
Prádena de la Sierra (que no del Rincón)
A este pueblo llegué de paso con mi amigo Juanja en 1983 (creo) en un recorrido en bici por Segovia. Nos encantó el lugar y sobre todo, las amistades que hicimos. He vuelto muchas veces y tenía un precioso recuerdo de viajes en bicis, motos y coches (siempre viejos). Pero lo mejor era la gente que conocí en su día: Pedro, Encarna, Raquel, Sonia… . Volver a quedar con algunas de ellas fue un tesoro.

Es una alegría comprobar que el pueblo sigue vivo, con una buena oferta cultural y de turismo de naturaleza. Las personas conservan su cariño y sus vínculos con el lugar.
El Molino del Feo
Carambolas del destino, cerca de Prádena, en Ventosilla, está el molino donde unos 25 años después de conocer Prádena, hice varios encuentros con la que entonces era mi cooperativa, Transformando. Tengo unos recuerdos extraordinarios de esos días y de esa cooperativa.
Aquí pasó una pequeña aventura, pues como el molino es ahora casa rural, lo visité desde la otra orilla. Esta vista desde el otro lado, también es una metáfora de ver las cosas desde otra perspectiva y otro momento. Más madera para la reflexión nostálgica… La aventura fue llegar entre zarzas y volver remontando el río. El baño, claro, no pudo faltar.

Una curiosidad es que, junto a este molino, está el Molino del Salado, donde estuvo Cortázar en 1983, casi al mismo tiempo que yo en Prádena. Ya me gustaría que el Molino del feo se pueda recordar porque otro escritor pasó por allí, je (y no por feo).
Tiermes
Termancia, fue una ciudad celtíbera y luego romana. Llegué a este lugar con Juanja cuando casi nadie la visitaba, incluso aun estaba allí el dueño de las tierras, todo enfadado porque no le dejaban cultivarlas. Recuerdo la sensación de aventura arqueológica, paseando entre las ruinas, solos.
Hoy en día esta ciudad están muy bien explicada e incluso tiene un pequeño museo. Es muy interesante un acueducto subterráneo excavado en la roca y el entorno es precioso.
De camino -por caminos- a Tiermes se pasa por Sotillos, un pueblo abandonado y expoliado. Desolador pero muy atractivo.

Navapalos
En este pueblo se desarrolló entre el 8o y el 97 una experiencia pionera en España, de construcción con tierra y experimentación con Energía Renovables. Celebraban jornadas internacionales y actividades durante todo el verano y otoño. Yo participé varios años y siempre quedé encantado de lo interesante y divertidos que eran.
Tras varios intentos de repoblación, hoy quedan un puñado de neo-rurales, rodeados de la mayor plantación de manzanos de Europa. Navapalos fue escuela e inspiración para mucha gente, pero hoy da pena verlo.


Antigua Iglesia de Navapalos, donde se realizaban los encuentros y aun sigue la pantalla para proyección. Recuerdo la sala llena de gente y conferenciantes de América y Europa. Qué tristeza…
Vildé, presa y tumba
Este es un pueblo cercano a Navapalos «que no tiene nada» según un paisano. Pero no es así: tiene una presa ideal donde pude volver a recordar el placer de bañarme solo y disfrutar de un cañón espectacular. Y una joya arqueológica: un santuario -enterramiento romano, la «torre de la Mora».


Gormaz
Este pueblo también estaba en la órbita de Navapalos y era parte de su programa cultural. Bueno, si le hubieran leído este texto al califa Al Hakam – II, señor de la fortaleza más grande de Europa en el Siglo X, me hubiera cortado la cabeza.
Recuerdo la visita guiada que nos hizo un catedrático de Historia, la primera visita académica que recuerdo. Me dejó impresionado y aun recuerdo cosas que contó hace casi cuarenta años, como los amuletos de la fachada, para dar confianza a las supersticiosas tropas bereberes.


Otro tesorazo de Gormaz es la Iglesia de San Miguel, cuyas pinturas románicas y su estructura mozárabe fueron re-descubiertas en 1997, años después de mi visita. Y una sorpresa: ¡el voluntario que la enseña también estuvo en su juventud por Navapalos! Estuvimos un bonito rato intercambiando recuerdos, ambos con los ojos brillantes…
Berlanga y Andaluz
Esta ciudad no la conocía, fui hasta allí porque era el único lugar cercano con algún restaurante (aparte del Burgo de Osma). Desconocía la importancia histórica que tuvo, su patrimonio espectacular: Castillo, Colegiata, Aljama, Plaza Mayor. La visita guiada de la Colegiata es imprescindible. El guía, un tipo divertido e irreverente, pero muy documentado, ¡también había pasado por Navapalos!.


A pocos kilómetros está Andaluz, con su iglesia románica y la ermita mozárabe de Santa Lucía, encima de un cerro prominente sobre la meseta. La noche estrellada en vivac, con tormentas al fondo y el amanecer fue algo inolvidable.




Iglesia románica de Andaluz, y la cruz donde aún se bendicen los campos. A la derecha un señor vuelve de su campo bendecido, con la pequeña cosecha.
Detalles de la ruta

https://www.google.com/maps/d/u/0/edit?mid=1DNsWS9nmH0WPE6rWBk3LKeNuOjQBlQ8&usp=sharing
Y esto es todo, poco más de tres días dan para mucho. Hay más historias y fotos, pero aquí lo dejo, hasta la próxima.

Aquí con la vieja Sanglas 350, a punto de ser vendida a un coleccionista. Un excelente retiro para una moto preciosa, pero insostenible.

Puedo imaginarme todos los momentos apasionantes que has vivido, alguno ya los sabia….
Siento envidia cochina.
Yo estoy con Jesus a mi me da mucha envidia todo esto pero las circunstancias me impiden hacer este tipo de viajes. Reconozco que tiene que ser apasionante sobre todo cuando has estado años atrás.
Hola compa, gracias por leerlo!. Podemos organizar algo más tranqui.
Jaja, bueno, no te quejes que tú tampoco paras. Ya te llevaré de paseo en bici…
Tener tiempo para uno mismo es algo complicado de conseguir y de gestionar. Tu lo haces interesante y compartido. Gracias.
Sí!, un privilegio total. Gracias por leerlo!
Un abrazo
Fue un gustazo volver a encontrarnos gracias a tu viaje por el pasado. Aquí seguimos y esperamos más visitas para que nos refresques la memoria. Qué bien rato
Gracias Encarna, la parada en Prádena fue el momento más especial de este viaje, sobre todo por reencontraros. Continuará…
Jose, tus nostalgias despiertan las mias. Aparte de esos viajes del pasado (muy pasado) que mencionas estuviste en algunos de esos lugares en 2014, en el viaje de diciembre.
Concretando: Calatañazor, La Cuenca (casa estaba aquí), La Fuentona, El Sabinar, Muriel, Cañon del río Lobos, Burgo de Osma, Nafria, Puente Fuentepinilla, San Baudelio, Caltojar, Bordecorex, Berlanga (sin visitar la Colegiata), Andaluz (La ermita de Santa Lucía parece que se desenterró en 2018 y por eso no la vimos), San Esteban de Gormaz y Tiermes. Por todos esos sitios dimos como mínimo un pequeño paseo.
Creo que es pronto para revisitarlos, habrá que esperar unos cuantos años mas para disfrutar realmente de la melancolia (si es que llegamos).
Precioso el artículo.
Compañero! Gracias por leer y apreciar el articulillo y recordarme esos lugares, si no fuera por tu memoria y tu base de datos estaría todo el rato descubriendo lugares, je.
Pero San Miguel de Gormaz no lo visitamos, me hubiera acordado. Tampoco vimos el centro de interpretación de San Baudelio, que es nuevo (te gustará). La Colegiata de Berlanga, imprescindible.
Soy Anaguti ! que planazo!( pero hay que hacerlo) me ha gustado mucho y seguirte. Un abrazo muy fuerte
Hola Ana! Muchas gracias por leerlo y comentar. Tenemos que quedar para tomar un café!
Un fuerte abrazo
Lo cuentas de una forma, preciosa y cercana a los pueblos y las gentes que has visitado.
Que todas las amistades, sean como tú.
Gracias.
Muchas gracias por leer y por este comentario tan bonito.
La historia continuará.
Un abrazo
Hola amigo.
Muy chula tu experiencia. A mí también se me ha ido la memoria a mis acampadas con el Lada, una de las cuales tuve el placer de compartir contigo, con aquel espectacular salto del río con el coche, al estilo “Fast and Furious” (pero versión low cost). Efectivamente es delicioso y a la vez , a veces triste, volver a los mismos sitios 30 o 40!!! Años después. Bueno, esa suerte que hemos tenido y que tenemos. Un abrazo fuerte.
Sííí, el Lada verde, qué bueno.
El fin del verano siempre es triste… pero aún nos quedan aventuras pendientes. Habrá que ur preparando alguna, para contarla en 2066…
Un abrazo grande!