Mi abuela Isabel, de La Granja (Real Sitio de San Ildefonso, ahora), fue quien nos enseñó a hacer estas galletas. Entonces no nos preguntábamos el origen del adjetivo «Belga». Esta es la curiosa historia…
Las galletas se hacían con un molde de hierro en la cocina de carbón, directamente sobre el fuego. Aun recuerdo el olor a vainilla y mantequilla, el calor y las quemaduras, el golpe del molde con la placa de acero, la aventura que era encender el horno y lo que manchaba el carbón.

Este es el aspecto de las galletas, parecidas a un «gofre» (más bien al revés).
La foto es del blog de mi prima Marta, que luego menciono.
Ese molde fue robado en casa de mi abuela en unas obras de reforma. Y, al perder el molde, se dejaron de hacer galletas.
Mi abuela falleció, pasaron muchos años y las galletas se olvidaron en mi familia. Hasta un viaje al Norte de Europa… Beatriz (mi mujer) entró en una tienda de antigüedades y me dijo: «tienes que ver esto». Allí me encontré colgada del techo ¡un molde igual al que usaba mi abuela!. Evidentemente lo compré y es el que actualmente cuelga de nuestra cocina:

Vale, teníamos el molde, pero había que recuperar la receta. Mi madre aún se acordaba y la escribió en un recetario que ella misma encuadernó:


Recuperar esas sensaciones fue una fiesta para la familia, en especial para mi padre…
Otra carambola curiosa es que una mis socias de entonces, Sophie, que es belga, me copió un libro de recetas antiguas de su familia cuando le conté esta historia. Allí estaba una receta muy parecida, observad el molde que dibujan al final:


Pero aun no he aclarado lo de «belgas». Sigamos.
«En los años 30 del siglo pasado, llegaron a la fábrica del Real Sitio unos artesanos manchoneros procedentes de Bélgica. Eran unos trabajadores del vidrio que hacían los manchones o formas de vidrio cilíndricas que luego se recortaban para producir vidrio plano. Los moldes se fabricaron en la fundición de la fábrica, pues también realizaban los moldes para los recipientes de cristal que luego se llenaban del vidrio fundido.»
Esto lo he sacado del excelente blog de cocina de mi prima Marta, que también cuenta parte de su origen y aporta su receta:
https://www.lasrecetasdemartuka.com/2012/05/galletas-belgas.html
Entonces, la explicación es que las mujeres de esos trabajadores belgas, hacían sus galletas tradicionales y enseñaron a las mujeres del pueblo. De ahí el nombre, claro.
Por cierto, la presencia de estos trabajadores europeos, con ideas más avanzadas en cuanto a derechos laborales y en un ambiente de luchas revolucionarias, impulsó el movimiento sindical en La Granja mucho antes que en otras zonas de España.
Por cierto que esos trabajadores tenían buenas razones para defender sus derechos, trabajar en el vidrio era una profesión de riesgo. Aquí he encontrado un estudio de ello : «Evolución de las relaciones laborales en la fábrica de cristales del Real Sitio» https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/63780/TFG-N.%202276.pdf?sequence=1
Y si os gustan las historias y fotos antiguas de La Granja y su fábrica, palacio e historia, aquí un extraordinario blog: https://arqueologiadeimagenes.blogspot.com/search?q=f%C3%A1brica
Presentación comercial de otras galletas belgas. La receta tradicional es sin chocolate, imaginad el molde…

Si alguien quiere probar a hacer galletas le dejo el molde, vale con las cocinas de inducción. Pero debes tener mucho cuidado al darle la vuelta…
Pues habrá que hacerlas, se lo pasaré a Marta y si, necesitaré el molde para hacerlas en la brasa
Cuando quiera! con todas las cosas que nos ha preparado, se lo merece
Esperando para probarlas!
jejeje… las galletas para el que las trabaja!
Las redes humanas siempre están detrás de la comunicación del conocimiento y la transmisión de prácticas aplicadas. En este caso para el bien del paladar
Las galletas conectan el mundo! O, al menos, lo dulcifican…
Gracias Jacobo